Calle Vendeja. Un negocio lucrativo (IV)

Paseros

Paseros

Toma su nombre de la producción, distribución y comercialización de la vendeja, que fue una prospera y crucial actividad en la historia social y económica de nuestra provincia entre finales del siglo XIX y principios del XX.

En Málaga la vendeja era una labor de temporada en la que se vendimiaba y comercializaba la pasa y otros productos de la provincia. Empleaba  a gran cantidad de mujeres, llamadas faeneras, que preparaban manualmente el envasado del producto. Era un trabajo eventual y complementario que dependía de las tareas agrícolas. En otras zonas de España la palabra hace referencia  a la fruta y verdura que llevan las aldeanas a vender al mercado.

Las tareas que realizaban, incluían partir almendras, seleccionar el tamaño de los limones o preparar los canastillos en los que colocaban las pasas, envueltas en un bonito papel de encaje. El producto era muy demandado y gourmet.  Las condiciones de trabajo en cuanto a paga, ritmo de producción, espacio y temperatura ambiente dejaban sin embargo mucho que desear.

Además de la pasa, se comerciaba con la producción de aguardiente, limones, almendras, higos e incluso cochinilla del carmín. Durante los siglos XVIII y XIX, el comercio de estos productos en Málaga fue muy importante aunque en los siglos anteriores ya se realizaba. Se han encontrado documentos del siglo XVII con información sobre las molestias y confiscaciones que estaba soportando la vendeja. Incluso estos documentos remiten a la autorización que el emperador Carlos V hizo en el s. XVI, para que dichos productos pudiesen enviarse a “las Indias y otros tierras firmes del Océano”.

Los carros cargados con los productos envasados eran descargados en el novísimo Muelle Heredia para ser transportados en las bodegas de los barcos a otros países, especialmente del norte de Europa donde eran muy apreciados. Pero la vendeja no soportó la industrialización de principios del siglo XX, lo que unido a la crisis de la industria siderúrgica, el ocaso de la textil y la plaga de filoxera que llegó en 1877 a los campos malagueños y causó importantes daños sobre las vides, acabó hundiendo el comercio del puerto de Málaga.

  • Encontrará grafitis interesantes que acoplan los tags a las características de paredes y escaparates. Además del ojo piramidal del Reptils que intervino también al final del cauce del río hay mucho arte urbano pintado en esas paredes cercanas ya a la calle Córdoba. En la  esquina hay una puerta pintada de oscuro donde escriben con letras góticas.
  • En el otro extremo de la calle Nemo  nada en las paredes de un local dedicado a actividades infantiles.
  • En los cierres de algunos negocios también encontrará grafitis.

Continuará…

Próxima entrada del Callejero ilustrado: Calle Pinzón

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