Calle San Lorenzo. El castillo abrió el camino (5)

Durante el siglo XVII el litoral malagueño no estaba bien defendido. El Torreón del Obispo levantado en 1626 por D. Luís Fernández de Córdoba con el fin de proteger a la población de los ataques de los corsos y de los piratas berberiscos era insuficiente. Estaba situado entre la esquina de la Cortina del Muelle y la Acera de la Marina, cerca de donde siglos antes  estuvo el Castillo de los Genoveses, cuyos restos podemos ver dentro del aparcamiento público de la Plaza de la Marina. La cercanía con el Estrecho de Gibraltar y la proximidad de  Melilla incrementaron el interés de las potencias extranjeras sobre el control de nuestras costas y el comercio de sus muelles. Carlos II mandó al ingeniero Hércules Toreli con la orden de reparar las murallas de la ciudad para su defensa y proteger las zonas urbanas de las frecuentes inundaciones causadas por las crecidas del río Guadalmedina. Pero la falta  de fondos hizo que, a pesar de los múltiples proyectos de remodelación, sólo se edificase el castillo de San Lorenzo que da nombre a una de las calles del Ensanche Heredia. Acabó su construcción en 1701, en la margen izquierda del Guadalmedina junto al mar, que erosionó muy pronto su cimentación, hasta que, pasados los años, los materiales de aluvión arrastrados por el río formaron un playazo que impidió la completa ruina  de sus murallas. La planta del castillo era trapezoidal para adaptarse al terreno. Se abría al sur con una estructura de hornabeques para facilitar su defensa. En su interior se instalaron las piezas de artillería.  La reforma más importante se hizo en 1759 cuando las autoridades  locales pensaron en edificar una sala de armas dentro del recinto para dar servicios a la guarnición.

El baluarte fue perdiendo poco a poco su importancia estratégica, en la medida en que la playa fue creciendo y la artillería de la fortaleza quedaba a mucha distancia del puerto. Lo que antes defendía la fortaleza se reemplazó por baterías en la fachada sur del puerto, en concreto esta zona estuvo defendida por la batería de San Rafael. La demolición del castillo se efectuó en 1802. Los materiales de derribo se vendieron para la construcción de dos cuarteles, uno de infantería y otro de caballería. Los terrenos fueron comprados por la pujante burguesía de la época que construyó en Alameda Principal y entre los que se encontraba Manuel Agustín Heredia. La venta de terrenos sufragó también las obras del camino entre Málaga y Granada.

La historia de la imprenta “Sur” que estaba en el nº 12 de esta calle, va unida a la historia de la poesía española del siglo XX. La fundó Emilio Prados en 1925 y allí se realizaron las primeras publicaciones de jóvenes poetas de la generación del 27. La imprenta Sur tuvo dos momentos de especial brillantez, el primero en la segunda mitad de los años veinte, en los que se imprimen los 9 primeros números de la prestigiosa “Revista Litoral”. Emilio Prados y Manuel Altolaguirre publican obras de jóvenes autores como Lorca, Guillen, Alberti, Gómez de la Serna, Aleixandre, Picasso, Dalí, Juan Gris… el segundo gran momento se inicia, ya en la posguerra, en 1941 y llega hasta bien entrada la década de los noventa. La imprenta estuvo también durante algún tiempo en la calle Tomás Heredia y en 1933 pasó a la Alameda Principal.

  • En esta calle está el garaje Málaga cuyo edificio con trazos modernista vale la pena conocer. Hay desde el 2013 un dibujo de Dadi Dreucol, artista urbano malagueño que mantiene el anonimato con este seudónimo, aunque sabemos que estudió Bellas Artes en Valencia. Es fácil de identificar porque en sus dibujos siempre aparece un hombre calvo, barbudo y semidesnudo en acción. En la pared del garaje de San Lorenzo acciona una cuerda que tiene como contrapeso el corazón que lo alberga y le sirve para impulsar a otro hombre que tiene una soga atada al tobillo. ¿Vestigios de la esclavitud? ¿El dominio del corazón? Me recuerda mucho una conocida ilustración sobre la abolición de la esclavitud. Son figuras que inquietan, que nos enfrentan a dilemas, que nos cuentan una historia. Valoren ustedes lo que sienten o qué es lo que ha querido decir el artista. Por pintar con spray lo sancionaron hace poco; dibujó su hombre barbudo sobre la multa y la vendió para pagar las tasas municipales correspondientes. Eso mismo ocurrió con una puerta de Gaza, en la que Banksy dejó rastro con sus aerosoles. Su necesitado propietario la vendió.  Son muchos los que desean adquirir obra del célebre y desconocido grafitero que aún no ha venido, que sepamos, por Málaga.
  • En el otro extremo de la pared del mismo garaje, haciendo esquina con Somera, encontrará una obra firmada por Boamistura (buena mezcla). Este colectivo de artistas urbanos que se crea en Madrid, dicen de ellos mismos que son cinco cabezas, diez manos y un sólo corazón. El dibujo hecho con tinta negra y algo de rojo en los bordes simboliza una esfera irregular en la que se aglutinan objetos y escriben: “Piensa un deseo”, “Ama lo que haces”, “Sal al alcance de tus sueños”… El colectivo describe sus grafitis como “tatuajes en la ciudad con mensajes positivos”.

Continuará…

Próxima entrada del Callejero ilustrado: Alameda Principal.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s