Mi casa tiene 3 habitaciones, 17 calles y 20 hectáreas

Hoy haré hincapié en por qué nuestro programa Mi casa tiene 3 habitaciones, 17 calles y 20 hectáreas es una intervención psicoambiental. Para ello comentaré sobre la vinculación emocional con el barrio y la sostenibilidad ambiental que conlleva este proceso. Contemplar y conocer el barrio tiene un efecto emocionalmente beneficioso sobre las personas que lo habitan o visitan.

El barrio ha conseguido mejoras visibles en accesibilidad, reorganización del espacio urbano y promoción cultural. La intervención ha contado con participación de la ciudadanía desde el principio pero hay un sentir de fondo respecto a que las actuaciones tienen poco calado y que se hacen para las personas pero sin las personas.

Empresarios y vecinos se desvinculan del lugar pensando que es el espacio y no lo el ambiente el que ha de crear un particular sentido de comunidad. Me viene el recuerdo de otras situaciones con las que encuentro parecido. Pondré un par de ejemplos: visito un paraje natural pero mi interés reside en colocar mi tienda de campaña en el mejor escenario posible sin aportar o remediar en incidencias que se den durante mi estancia. Esto ocurre con frecuencia y no es solo cuestión de personas poco sensibles con este tipo de experiencias. Otro ejemplo: en las playas veo cada vez con más frecuencia el hecho de que las personas se sitúan justo al borde de la orilla, ocupando un espacio que debería ser para todos. Es decir lo mio prima sobre el beneficio colectivo. La playa es para mi interés, los residuos y la ocupación que yo ocasiono en el lugar es irrelevante.

Ser respetuoso con los espacios y darles algo de uno mismo genera en la persona una mayor satisfacción emocional que el hacerse con un espacio en la playa para un disfrute personal, además de que servirá de modelo a otras personas que probablemente lo tendrán en cuenta en próximas actuaciones. ¿Es posible sentirse confortable con uno mismo si no se facilita bienestar en los demás? Parece ser que la educación idiosincrática del lugar en que vivimos así lo indica pero es una visión miope y rígida que, a la larga, acarrea malestar emocional e incomodidad a todos.

Asociamos lo ecológico a la naturaleza, por decirlo de manera más gráfica con lo verde pero los comportamientos urbanos también son parte de su esencia. El apego al lugar y la afinidad por la diversidad son variables proambientales que podemos describir como participación e implicación en hacer un barrio habitable y en el que de gusto estar.

Por eso en nuestro programa intentamos hacer saber que la vinculación afectiva con el barrio es un buen predictor del bienestar emocional. Será interesante y útil hacer una intervención piloto de bajo coste para medir algunas de estas variables en el Ensanche Heredia pero por ahora intentamos resolver como financiarlo.

Conocer el barrio y hacer que los vecinos se impliquen es importante y necesario. El barrio no quiere ser un parque temático; por lo que importar un modelo sin tener en cuenta las peculiaridades de sus habitantes fijos continuos o intermitentes que indudablemente aportan al barrio sus modos de socialización proambiental, quieran o no, hace la intervención poco efectiva.

El Ensanche Heredia también denominado Barrio de la Artes y Soho es un barrio ligado a sus vecinos. Como decía en un blog anterior tal vez pasan desapercibidos, pero están. Recuperar un barrio implica empoderar a sus vecinos y educarles en esa perspectiva psicoambiental (sublime y trascendente) que se da, aunque no se sepa ver y con la que se pueden obtener mayores beneficios para todos.

Es cuestión de incidir sobre la educación psico-medio -ambiental. Solemos ver lo urbano como opuesto a la naturaleza, por eso a muchos les extraña que un barrio de ciudad, pueda ocupar el estatus de ambiental. Pero el lugar es una suerte de emociones -espacio emocional- que concurren en el acudir a sus calles – lugar físico-natural – y por eso sabemos que estos espacios urbanos son también naturaleza. Las personas que se apoderan del barrio, apegándose a él y sintiendo que a él pertenecen tienen un mayor bienestar emocional. Sentirse vecino es parte de nuestro propio ser aunque lo creamos algo añadido. Ortega y Gasset lo dijo con otras palabras: yo soy yo y mis circunstancias.

Se puede señalar que el rechazo de muchas personas a vivir en grandes núcleos urbanos se debe a la degradación que sufren y las dificultades que encuentran para utilizar modos sencillos de desplazarse como la bicicleta o el caminar, unido a la dificultad para tener encuentros casuales o buscados con otras personas. Nuestro programa fomenta el caminar por el barrio como forma de empoderarse. Aúna el ejercicio físico con la mejora de las capacidades cognitivas de atención y memoria de lo que percibimos, integrándolo emocionalmente. Es también una manera de adquirir conocimientos sobre la ciudad. Ver y ser vistos facilita la inclusión de la persona mayor que se beneficia y se convierte en recurso ecológico al aportar carácter al entorno vivido.

Recordemos que visibilizar a la persona mayor en el barrio es uno de los objetivos del programa. Ella también evoluciona y se hace partícipe de las mejoras de la ciudad para su disfrute lo cual repercute en un envejecimiento satisfactorio. Sentirse seguro en el barrio implica conocer al vecindario. Necesita disponer de espacios de socialización y encuentro que ayuden a crear vínculos y actitudes de responsabilidad social. Lugares donde compartir su tiempo y sus pensamientos y donde mediar o reconocer a los demás con sus diferencias y necesidades.

Las aceras de las calles de nuestro barrio es nuestro principal escenario. Su función es acogernos y transportarnos de un lado a otro. Son las arterias vitales de la interacción social. Una calle concurrida da seguridad. Hace que nos encontremos con otros a los que conocemos o reconoceremos. En sus zonas de recreo y en sus calles manejeras se dan una diversidad de usos que nos atraen. Sus equipamientos comerciales y culturales pueden utilizarse en diferentes horarios lo que garantiza la presencia de personas a cualquier hora del día. Los edificios que hay en sus calles varían en edad y presencia pero todos ellos tienen una habitabilidad óptima.

Fomentar la cercanía necesita de personas que tengan cosas que decir y que se interesen por el bienestar de otros. Una asociación de vecinos es primordial, al igual que la hay de comerciantes, para promocionar la tolerancia y la permeabilidad de los nuevos tiempos.

Los encuentros con los vecinos han dado como resultado la redacción de un Callejero Ilustrado del barrio en el que hay bastante de corta y pega pero que resaltan aspectos históricos, sociales y culturales esenciales del lugar. Acabados los calores, ofreceremos a las personas mayores y a sus acompañantes paseos tranquilos y atractivos por el barrio para que lo conozcan un poco más. Hemos preparado cuatro caminos para que ustedes puedan elegir el que les guste o interese.

  • El Ensanche Heredia nace y se hace
  • Vecinos emprendedores de toda la vida
  • Las afueras toman el centro
  • Este barrio tiene un Paseo

Los iremos subiendo al blog pero lo que realmente deseamos es que nos visiten y acompañen. Les esperamos.

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