“Nada ha cambiado, sólo yo he cambiado; por lo tanto, todo ha cambiado” Marcel Proust

En el programa Mayores. Proyectos personales prestamos mucha atención al cambio de actitud que la persona mayor tiene sobre sí misma.

Los cambios físicos, psicológicos y sociales asociados al envejecimiento no se producen ni se manifiestan en el mismo momento o con la misma intensidad en todas las personas. Se producen pérdidas, pero hay funciones o capacidades que se mantienen e incluso mejoran. Es un proceso dinámico que presenta infinitas trayectorias y da como resultado personas muy diferentes unas de otras.

Tal vez su falta de parecido es la característica que mejor define a este grupo de población. Si ya entre los niños o los jóvenes vemos que son diferentes entre sí imagínense cuando uno es mayor. Cualquier parecido es pura coincidencia. Sin embargo, debido a los prejuicios tendemos a etiquetarlos y meter a todos en el mismo saco. Por ejemplo un adulto mayor puede tener problemas de movilidad, pero estos se pueden resolver en un determinado momento. Y por otra parte, no a todas las personas los problemas de movilidad les sobrevienen a la misma edad. De la misma manera, una persona puede tener problemas de memoria por estar en un momento emocional complicado y éstos pueden resolverse en cuanto que encuentre como afrontar la dificultad que la ha desencadenado, asimismo dos personas con fallos de memoria pueden tener diferentes edades y un proceso de deterioro cognitivo muy distinto.

El envejecimiento es inevitable pero puede ocurrir en las mejores condiciones posibles. Es deseable porque implica pocas pérdidas y una baja probabilidad de presencia de enfermedades. De manera que el envejecimiento óptimo fomenta la actividad física, el entrenamiento de las capacidades cognitivas, la autonomía, la autoestima y los hábitos de vida saludables. Siempre mejor con otros que con uno mismo aunque es más difícil, pues las peculiaridades de cada uno hacen que los desencuentros y el no compartir aficiones, intereses o experiencias similares haga que las personas mayores prefieran frecuentemente estar solas que acompañadas de otras con las que creen tener poco en común.

Es tiempo de aprender, de retener y de participar. En definitiva de desafiar nuestras propias creencias. Porque… no es lo mismo independencia que aislamiento. Cooperación no significa dependencia ni aprender implica no saber.

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