“Construcción de un maravilloso mal gusto” Julio Verne

El Ensanche Heredia también conocido como Ensanche Centro, Barrio de las Artes y Soho es un barrio interesante y práctico. Fue construido en los descampados situados entre muelle Heredia y la Alameda, muy cerca del centro histórico de la ciudad con un proyecto urbanístico que aunque se inició en los años 30 se consolidó a partir de los años 50 del pasado siglo.

Las viviendas eran de protección oficial y en él se abrieron comercios, cafeterías, barras americanas, parkings y oficinas por su estratégica situación y porque el Palacio de Justicia estuvo allí ubicado hasta el año 1987 en que fue trasladado al Palacio de Miramar. Era un barrio de sobra conocido tanto por sus actividades diurnas como nocturnas. Cuando se cerraban los comercios y despachos profesionales el vecindario se retiraba y el mundo de la prostitución tomaba sus calles.

Contaba con pisos confortables inicialmente adquiridos, en su mayoría, por funcionarios y personal de la administración. Con el tiempo muchos de ellos eligieron otras zonas residenciales de acuerdo con los gustos y necesidades del momento. En el barrio quedaron preferentemente personas mayores y aquellos que apreciaron que el Ensanche Heredia estaba bien comunicado, tenía casas amplias con ascensor y un vecindario discreto y amable.

Ha sido considerado como un barrio de paso, ecléctico y negociante; que todos conocen pero casi nadie reconoce como el suyo. Más que poético, nostálgico de la prosperidad y modernidad con que se proyectó. Descuidado con el qué dirán y sin sentido de pertenencia.

La llegada de inmigrantes, a finales de los 90, al quedar muchos pisos vacíos por la mudanza de profesionales a otras zonas, fue bienvenida. Siempre ha habido consulados y centros religiosos de diferentes credos. Era y es un barrio acostumbrado a la diferenciación y a la normalización en la que surgieron movimientos ciudadanos que vislumbraron qué derroteros debían tomarse, aportando ideas de mejora que poco a poco se están llevando a cabo. Entre otros servicios hay un colegio, un centro de salud y una guardería para facilidad de los jóvenes que viven o trabajan en él.

No es un barrio degradado o desfavorecido, a pesar de necesitar mejoras como cualquier otro, de acuerdo con el proceso de revitalización que está llevándose a cabo en la ciudad de Málaga.

Es un barrio agradecido que ha sabido asimilar el arte urbano, las nuevas tendencias comerciales, la funcionalidad de los edificios rehabilitados y el que la gente pasee cómoda y entretenida por sus calles.

Las personas mayores son tejido social del barrio y necesitan apoyo y atención. No son una población residual a la que haya que reemplazar para convertir el Ensanche Heredia en un barrio festivo, fiestero, cultural y turístico, obviando la singularidad del barrio en los aspectos social e histórico.

Los residentes mayores han visto mermado su nivel adquisitivo por la crisis económica de los últimos años, al igual que muchos otros ciudadanos; frecuentemente viven solas y tienen dificultad para desplazarse a otros lugares de la ciudad dónde ofertan prestaciones para contrarrestar el deterioro asociado a la edad.

El Ensanche Heredia reúne unas condiciones idóneas para llevar a cabo un  programa de envejecimiento activo: Mayores. Proyectos personales.

Se trata de una intervención psicoambiental que recoge los acuerdos tomados en la Declaración de Dublín, 2013 sobre “Las Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en Europa” y algunas de las recomendaciones del VII Informe Foessa, 2014 sobre “Exclusión y Desarrollo Social en España” que sugiere en algunos de sus apartados “amortiguar la desprotección del jubilado de clase media” y contribuir “al logro del bienestar como responsabilidad colectiva.

El programa incide sobre los residentes mayores y su entorno con el fin de potenciar su bienestar reforzando su identidad personal, que también lo es social. Vivir el barrio en lo personal, social y ambiental, atendiendo a dos de las propiedades emergentes de la Ecología Humana: la coadaptación (encajar unos con otros) y la coevolución (cambiar juntos) al asociar el entrenamiento cognitivo y emocional, para prevenir o rehabilitar los déficits de memoria y las dificultades de soledad, ansiedad o tristeza, con una serie de actividades que fomentan el conocimiento histórico, urbano y cultural del propio barrio.

De esta manera se valora la singularidad del barrio, se agradece el esfuerzo de revitalización que los vecinos han hecho a lo largo de todos estos años y se potencia una ciudad amigable con los mayores, incidiendo sobre el envejecimiento activo y prestando atención a los proyectos personales que enriquecen y dan sentido a la vida.

Se trata de generar ilusión, cercanía y participación en los residentes mayores y hacer realidad la frase que resume las intenciones del programa psicoambiental: Mi casa tiene 3 habitaciones, 17 calles y 20 hectáreas ya que potencia la habitabilidad del barrio junto con la promoción cultural y comercial que en él se viene realizando desde hace unos años.

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